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Mostrando las entradas etiquetadas como deseo excesivo

Ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿Te amas?

Levítico 19:18  No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Pablo dice que toda la ley se resume en esa única frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Si haces eso cumplirás la ley, Jesús se refirió a eso en más de una ocasión. (Marcos 12:30-31) Jesús dijo primero: Amarás a Jehová tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tus fuerzas, el segundo es similar ama a tu prójimo como a ti mismo.   Si trabajas en el primer mandamiento el segundo te será más fácil pero si no tienes esa relación con Dios, te sera muy difícil amar a tu compañero como se debe, tal vez pienses es que mi prójimo es un traidor es malo, es egoísta, etc…  pero se supone que si debes amar a tu prójimo. Estamos llamados a amar aun aquellas personas que delinquen aunque suene duro, Dios no mira posiciones ni estaturas él nos ama a todos y precisamente es lo que él quiere que nosotros tam...

La codicia, algo que tiene serias consecuencias

Éxodo  20:17 »No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra cosa que le pertenezca. Hoy nos toca hablar sobre la codiciosa. Sin duda, en algún momento todos hemos deseado algo que sabemos que no nos pertenece. La codicia es un deseo excesivo por poseer alguna cosa que creemos nos dará  bienestar, a pesar de saber que no es nuestro. El Señor habla acá de que no debemos codiciar las cosas de nuestro prójimo.  Ni su mujer, ni su criada ni siquiera sus animales. La razón es que cuando caemos en ese pecado, primero  mostramos insatisfacción con lo que Dios nos ha dado. Luego revelamos falta de amor hacia  nuestro prójimo porque no pensamos en el daño que le puede causar las decisiones que tomemos. En el capítulo 11 del libro de Números vemos un escenario en el que pueblo se queja contra Dios porque no se sentían satisfechos con lo que el Señor había hecho. Ellos deseab...